Estimados (as) estudiantes, quiero darles la bienvenida a este sitio, donde podremos enriquecernos y fortalecernos acerca de la temática que tanto nos apasiona: La educación.
Para que todos y todas participemos, la consigna es la siguiente:
¿Seremos como
educadores quienes alentemos y ayudemos a nuestra generación y a las que
vienen, enseñar no sólo por enseñar;
sino descubrir al verdadero estudiante;
enseñando no sólo por cumplir sino por
amor y pasión?
Si la educación es el proceso por el cual una
persona desarrolla su capacidad física o intelectual y lo que dirían muy
acertadamente los Grandes analistas y
reformadores de la Educación: “Es el formarse de y para la
vida” y Educar es dirigir, enseñar,
encaminar, desarrollar habilidades
intelectuales, físicas y morales en el individuo… perfeccionar los
sentidos. En otras palabras es desarrollar
todo el potencial de un ser humano; entonces, el que educa se compromete con el
desarrollo intelectual de sus discentes, y claro lo que pienso y considero importante es
que este proceso va más allá, porque se están formando vidas que deben ser completas y plenas. Y Creo que es esto justamente lo
que a la hora de la verdad cae pesado y hasta como alguien diría “pérdida de
tiempo”.
Todo hombre y
mujer precisa ser orientado y formado.
Es por esto que la vida debe estar plena de valores que nos guíen y como
educadores de educadores podamos rescatar los talentos de aquellos a quienes
les impartimos y podamos darles valores de vida, cuando desarrollamos sus
destrezas sociales y emocionales, cuando les enseñamos a soñar y les damos
herramientas para que sus ideales tomen forma y se hagan tangibles, es entonces
cuando lo que damos, lo damos por pasión y no por obligación.
La enseñanza que
se transforma en pasión y no en obligación es la enseñanza que no le teme
al cambio; es cuando nuestro corazón,
alma y cada uno de nuestros sentidos se inclinan por amar lo que hacemos; es
entonces que podemos contribuir a aprender, desarrollar pasiones, despertar
intereses de manera plena, y aunque me
digan cursi o rayada, estoy plenamente convencida que cuando lo que impartimos
se transforma en arte, que cuando
nuestros métodos se innovan, es entonces que ellos aprenden y comprenden
verdaderamente, que cuando convertimos esos espacios de interacción en
“hogares” en lugar de entrenamiento, es entonces que salimos
con vida para dar vida.
Veamos y escuchemos que aporte valioso hace Ken Robinson sobre la temática.
Para obtener más información pueden visitar el siguiente enlace:
No hay comentarios:
Publicar un comentario